Contemplando… contemplando el mar… llevaba mucho tiempo… aquí… contemplando el mar… sentada… frente atardeceres… viendo… como cae la luna… una y otra vez…
Mi sitio estuvo vacío… hasta que empecé… a ser yo… A mi lado… la misma hamaca vacía… de siempre… Este sitio… estará vacío… hasta que tú… empieces a ser tú… y me encuentres aquí… sentada… frente algún amanecer…

Pero… ven… si quieres… y ocupa tu asiento… si crees que es tuyo… y quédate… a mirar amaneceres… sólo cuando te apetezca… que yo… ya ando acostumbrada… a disfrutarlos sola… y ahora… no me importará… si no vienes… simplemente miraré la hamaca… y tiraré… otra piedra al mar…
Quédate… cada día… sin acostumbrarte… sin acostumbrarme… deja caer tu mano… toca la arena… busca mi mano… que te estará buscando… pierde la vista en el horizonte… no hables… no preguntes… que no quiero saber… no quiero que… las cosas tengan nombre… no quiero obligaciones… que te obliguen… no quiero cuerdas… que te aten… si te atas a algo… átate a esta hamaca… y contempla las noches… de luna llena… a mi lado… pero no seamos convencionales… esta vez no… ¿para qué poner nombre… si cada uno encontró… su sitio… al lado del otro?…
Quédate… y báñate conmigo… serás el lugar… donde rompe la ola… ya que… la playa… está llena… llena de huellas… de quien pisó la arena…
Yo siempre estoy aquí… aquí sentada… puedes sentarte en la hamaca… si quieres… hasta que encuentres tu sitio… o quedarte… si crees que es tuyo…