Una de mis películas favoritas... como se intuye... es “Le Fabuleux Destin d'Amelie”... en ella... Nino Quincampoix... el protagonista masculino... tiene un hobbie de lo más singular... colecciona esas fotos de fotomatón... que no acaban de gustar a sus dueños... y que terminan en la papelera más cercana...
Algo parecido he encontrado en la red... “Los dos en un fotomatón”... posts narrados a través de fotos de fotomatón...

Especialmente... me ha gustado... un post... de fotomatón... “Beso de fotomaton”... de un blog llamado... “El proyecto químico de Jorge Miente”...

El fotomatón tiene su encanto... es un clásico... hacerse fotos en un fotomatón... es lo que tiene estar enamorado...
¿Quién no se ha hecho alguna foto inútil en un fotomatón?... Especialmente una noche de juerga... claro, con mucha más gente pugnando... por salir en el minúsculo encuadre... de esa foto personal e intransferible... pero también para fijar una mueca repentina...
Fotomatón... auténtico portal misterioso... del que pueden salir las fotos... más inverosímiles...
Fotomatones... para amantes... del conmigo... o contra mí... que querrían tenernos a todos... o bien serios... o bien con la lengua fuera...
Mucha gente seria... anda por ahí con una foto en la cartera... sacando la lengua... popularizado una secuencia... de instantáneas de fotomatón... en la que su rostro... aparece mutante... ¿Qué fotos llevas en tu cartera?...
Fotomatón... foto cercana a una polaroid... pero que traspasa la mirada... de hecho casi se trata de un autorretrato...
Cada vez quedan menos fotomatones... de los que permiten cambiar de cara... para que cada instantánea sea distinta... Se imponen las nuevas máquinas... que fotografían una sola vez... y cuadriplican luego esa foto fija... como si nuestro yo... admitiese una sola cara...