Érase una vez... un lejano país mágico… donde la fantasía… y los cuentos se hacían realidad... aunque esta vez se trataba de un cuento diario… una fantasía cotidiana… sencilla… tan sencilla como que… si tuviera una terraza… por pequeña… o destartalada que pareciese… no la desaprovecharía… y proyectaría una terraza de cuento…